Reyes y reinas de corazones

Y llegó el día. Después de varios meses de preparación y cinco funciones, hemos terminado la mini-gira con los alumnos del taller de teatro para la Mancomunidad Bajo Segura​. Son ya tres años los que llevo trabajando por y para estas personitas, impartiendo este taller.

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En 2013, comenzamos con “El Rey León”, en 2014 continuamos con “Las aventuras de Hércules”. En 2015 hemos estrenado “El gran concurso musical”, donde nos han vuelto a demostrar de lo que son capaces. Han sido unos meses de mucha emoción, de mucha presión… Hemos tenido nuevos alumnos y hemos recordado a todos los que no han podido participar.

Y también en ocasiones se nos ha quebrado la voz. “Han conseguido romperte, ¿eh?”, me decía una persona del público tras una de las funciones. Y fue verdad, pese a mi fama de tipo duro. Pero no fui el único. En realidad fue inevitable, porque nos han vuelto a sorprender improvisando, siendo naturales y hasta dándonos una lección de humanidad.

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“El Gran Concurso Musical” se despide entre lágrimas, risas y emociones enfrentadas. Por una parte, la necesidad de unas mini-vacaciones después de tanto sudar. Por otra, el no poder seguir utilizando (de momento) el teatro para dar lecciones y remover conciencias, para mostrar dónde acaban el miedo y la discapacidad, y dónde comienza la valentía, las ganas de vivir.

En 2015 se han convertido en reyes y reinas del baile.

Desde 2013 son reyes y reinas de nuestros corazones.

Gracias de todo corazón:

A la Mancomunidad Bajo Segura y las concejalías de Servicios Sociales que la componen, por confiar en mí.

A mis compañeros y amigos de TetraKattos, por estar siempre ahí y ser tan irreemplazables. 

A Mely y a Yolanda, por su apoyo desde el primer día  y su vocación incansable.

A Pepe y a Mercedes por tener ganado el paraíso.

A Ezequiel, Roberto, Isidro, Marco y Pedro, técnicos y/o responsables de los espacios culturales de Rafal, San Isidro, San Fulgencio, Benejúzar y Catral, por aguantarme.

A Maria Jesús y Sergio por su dedicación y por las fotos ^^

A todas las personas que colaboran de manera voluntaria para que todo salga a la perfección.

A los familiares de los alumnos, por todo.

Y a mi familia, por todo.

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Ruta de Patrimonio Cultural Nocturna en Almoradí

Almoradí

Por primera vez en Almoradí, celebramos una ruta guiada nocturna que nos acercará a la historia local de una manera muy especial: contada por sus protagonistas.ruta patrimonial almoradi

El próximo viernes 20 de marzo, alrededor de un centenar de personas recorrerán nuestro patrimonio y nuestra historia de la mano de personajes que fueron protagonistas y que acercarán al visitante a un pasado, para muchos desconocido,  que se refleja en nuestro día a día.

La ruta dará comienzo en la Oficina de Turismo de Almoradí y recorrerá nuestro municipio, pasando por sus principales edificios, como el Teatro Cortés, la Iglesia de San Andrés, la Capilla de C/España o la Cruz de los Caídos, sede de la Junta Mayor de Hermandades y Cofradías de la Semana Santa de Almoradí.

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Desarrollo turístico a través del teatro: Ruta Patrimonial de Almoradí.

Quienes me conocéis o me seguís sabéis que he hablado en más de una ocasión de la importancia de unir historia, turismo y teatro (https://proskenion.wordpress.com/2014/11/22/desarrollo-turistico-a-traves-del-teatro-monforte-de-leyenda/)

A finales de 2014 esa unión volvió a dar sus frutos, esta vez en el municipio de Almoradí. A través de su concejalía de turismo y de su cronista local, Jose Antonio Latorre, llevamos a cabo la creación de una ruta patrimonial teatralizada que ya va camino de su quinta edición y que próximamente se estrenará en una edición nocturna.

Varios personajes entrañables (algunos ilustres) acompañan a los visitantes en un recorrido por los antiguos límites del municipio, los llamados “ejidos”. La columna vertebral de la ruta es el terremoto de 1829 y la posterior reconstrucción llevada a cabo por Larramendi.

Así, desde el antiguo convento de mínimos de San Francisco de Paula, pasando por el renovado Teatro Cortés, el Casino o la Iglesia, se narra la historia del lugar de una manera poco usual, amena y con un toque de humor. Pensamos también que la interactuación e incluso la improvisación son muy importante, y por tanto las incluimos durante todo el recorrido. A día de hoy, nuestra afluencia de visitantes nos avala, y una de las mayores satisfacciones que estamos viviendo es el agradecimiento por parte de personas que llevan toda la vida viviendo en Almoradí, pero que por un motivo u otro, desconocían las historias locales que les narramos.

Nuestra Ruta Patrimonial Teatralizada en Almoradí se basa en un genial libro del cronista Jose Antonio Latorre: “Almoradí, un recorrido histórico”. Es una guía completa de la actualidad patrimonial del municipio en la que, por primera vez, se describe el origen de la mayoría de festividades, devociones religiosas, entidades y tradiciones locales, incluyendo casi 500 imágenes. La obra es el resultado de cinco años de investigación en archivo.

Ahora se da un paso más en la difusión de la cultura a través del turismo ya que “Almoradí, un recorrido histórico” ha obtenido la denominación de publicación de Interés Turístico. Gracias a todas las personas que de una manera u otra apostáis por teatralizar esta ruta, y enhorabuena una vez más a Jose Antonio Latorre por esta reciente recompensa que, al fin y al cabo, es una recompensa para todos.

Os esperamos el próximo 20 de marzo en la primera edición nocturna, con más personajes y alguna que otra sorpresa. Más información en la oficina de turismo de Almoradí.

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“Somos el mundo. Somos los niños”

Tal día como hoy hace 30 años, los grandes artistas del momento dejaron de un lado los egos y se unieron por una buena causa: ayudar a acabar con una terrible hambruna que estaba azotando el continente africano, y en concreto Etiopía.

A mi aquello me pilló siendo todavía un pensamiento, pero en todos estos años, cada vez que he escuchado “We are the world” reconozco que me he emocionado, me ha hecho pensar en lo que tuvo que ser vivir todo aquello y valorar la importancia de aquel mensaje.

Hoy me siento obligado a emplear una pizca de mi tiempo en escucharla una vez más, porque a día de hoy, el mensaje necesita seguir siendo el mismo. A día de hoy, mientras se derrochan en el mundo millones de toneladas de alimentos, millones de personas continúan muriendo por causas evitables como la desnutrición.

Necesitamos valorar lo que tenemos, y sobre todo valorar lo que otros no tienen. Lo que podrían tener si cada uno de nosotros pusiéramos un granito de arena. La generosidad mueve montañas.

“Somos el mundo. Somos los niños. Somos quienes podemos conseguir un día más brillante.”

Narices rojas

Hace poco más de dos años, en colaboración con la Mancomunidad de Servicios Sociales Bajo Segura, comencé a impartir el taller de teatro anual para el “TAPIS” (Taller prelaboral de inserción social.) Hoy, camino de cumplir el tercer año con ellos, y con la vista puesta en el estreno de una nueva obra, veo justo rescatar algo que escribí allá por octubre de 2012.

Es un pequeño relato basado en una situación real y dedicado a estos alumnos “especiales”, pese a que la mayoría de ellos, aunque pudieran leerlo, seguramente no lo entenderían.

Nunca tuve la pretensión de que fuera una joya literaria, pero en aquel momento necesitaba escribirlo del tirón, desde la víscera, y eso acabó haciéndolo de alguna manera especial.

Sin más, aquí lo tenéis:


Narices Rojas

Ocho de la mañana, suena el despertador. El niño lleva despierto treinta minutos antes de la hora. Es un niño inquieto, un niño especial. También la mañana de hoy promete ser especial, pues el niño sabe que comienzan las clases de teatro. ¡Cuánto tiempo había esperado! Desde hace casi un mes, todos los días preguntaba por el “profe”, y todas las noches cuando se iba a dormir, se imaginaba subido en un escenario, con una gran nariz roja de payaso y la cara pintada.

Se pone en pie de un salto y baja las escaleras, para encontrarse con su madre preparando el desayuno. Ella se queda mirándolo con una sonrisa.

– ¿A dónde vas tan contento?
– Mami, ¿no te acuerdas? ¡Hoy empezamos el teatro! ¿Hay magdalenas? Tengo hambre.

Y devora su desayuno sin perder de vista la ventana. La ventana por la que cada mañana ve llegar ese autobús especial que recoge a todos sus compañeros y a él mismo. Pero como hoy ha madrugado, aún le queda tiempo para asearse. Su madre le ayuda a quitarse el pijama y a ducharse, para después peinarlo. Le deja el flequillo un poquito desordenado, como a él le gusta. Y de pronto, un sonido familiar. El autobús especial.

Con un abrazo se despide de su madre y va a reunirse con sus compañeros y amigos. Da los buenos días a todos, abraza al conductor como cada día, y se sienta al lado de su mejor amigo, Carlos. El niño no puede parar de comerse las uñas.

– ¿Estás nervioso? – Le pregunta Carlos.
– Mucho. No tengo nariz roja…
– No te preocupes. Ya verás lo bien que lo pasamos.

Y el niño, mirando por la ventanilla, continúa mordisqueándose las uñas de la otra mano.

Quince minutos después, llegan a su destino. Van bajando ordenadamente del autobús especial, con ayuda de la monitora, una joven de sonrisa risueña y amable, siempre pendiente de “sus niños”.

Caminan durante otros cinco minutos y llegan a la fachada de un gran edificio, un edificio del color del chocolate. Una enorme puerta está abierta, señal de que los están esperando. Al entrar pueden ver el sol cayendo sobre un patio, con una fuente en el centro y un pequeño jardín. En un rincón hay un bonito ascensor de cristal. El niño, que hasta entonces iba al final de la cola junto con su amigo Carlos, se adelanta nervioso a los demás:

– ¡Mirad! ¡Yo quiero subir!
– Tranquilo – contesta la monitora tocándole el hombro – Todos vamos a subir, pero tenemos que hacerlo por orden y en grupos de cuatro personas.

El niño no entiende la explicación, él quiere subir con todos sus compañeros a la vez. Pero en lugar de protestar, asiente, y el primer grupo de cuatro sube en el ascensor de cristal hasta perderse de vista. Después, le toca el turno al segundo grupo, y finalmente, al suyo.

Una vez dentro, puede ver el exterior a través del cristal, el pequeño jardín, con flores de todos los colores, haciéndose más y más pequeñas a medida que van ascendiendo. Por unos momentos, le hubiera gustado quedarse allí contemplando aquel espectáculo de luz y color. Está tan asombrado que al abrirse la puerta del ascensor, salen todos menos él. La monitora se da cuenta, vuelve a entrar y mira también a través del cristal.

– Muy bonito el jardín, ¿verdad?
– Sí. – Contesta el niño.
– El “profe” de teatro está detrás de esa puerta – dice la monitora señalando a una habitación a sus espaldas.- ¿No quieres participar en la clase?
– ¡Me gustan las flores rojas! ¡Esas de ahí!
– ¿Y el teatro? El teatro también te gustaba, ¿verdad?
– Sí, pero no tengo nariz roja…
– ¿Nariz roja?
– De payaso. Me gustaría ser payaso.

La monitora, pensativa, abraza al niño, le toma la mano y le susurra:
– Para el próximo día compraremos narices rojas, ¿vale? Vamos, entremos, nos están esperando.

Cruzan la puerta y al fondo el niño ve unos focos, un telón, un escenario. Sobre él, sus compañeros lo esperan, junto con un desconocido. Durante un momento sus miradas se encuentran:

– Vaya, ¡pero si nos faltaba un alumno! – dice el profesor con una sonrisa – Menos mal que has llegado, estábamos a punto de comenzar.
– Ya… – Contesta el niño.

Unos segundos de silencio. El profesor frunce el ceño:
– ¿Sabes?, os he traído un regalo a cada uno de vosotros. Ven, acércate. – dice abriendo su maletín.

El niño se asoma al interior, y su boca se abre de asombro, y su sonrisa deja ver sus dientes torcidos, y sus arrugas se marcan. Tiene treinta y ocho años, pero no es consciente de ello. Dentro del maletín puede contemplar doce perfectas narices rojas, para él y para cada uno de sus compañeros. Y es feliz.

Cuando alza la vista con los ojos empapados de emoción, se encuentra una vez más con su nuevo profesor, que dándole un abrazo, le susurra:

– Bienvenido a la aventura del teatro.

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“Vuela, Estrellita, vuela”

La primera vez que vi “Fly, el hombre pájaro”, apenas sabía nada de la historia. Ni siquiera leí la sinopsis. Quizás gracias a ello la aprecié más. Así que cuando ayer se presentó la oportunidad de verla de nuevo, esta vez en el Gran Teatro de Elche, no me lo pensé demasiado.

Es esta una historia que nos transporta al mundo de la imaginación y las emociones, durante la cual nos damos cuenta de que no es una obra de teatro infantil al uso, porque si los niños ríen y cantan, los adultos acaban soltando alguna que otra lagrimilla.

“Fly” es una suerte de Peter Pan, un adulto que no quiere crecer. Tiene una imaginación desbordada, cosa que Estrella le reprocha en varias ocasiones. Él, a su vez, le reprocha su escasa imaginación, pero ambos terminan por crear un vínculo irrompible. La historia nos va zarandeando, nos da pistas de lo que está sucediendo, y nos prepara para un apoteósico final en el que esa “lágrima adulta” esta asegurada.

Una obra sencillamente perfecta para niños, adultos y ancianos.

“Vuela, Estrellita, vuela.”


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Autor: Sulpicio Molina
Dirección: Alberto Alfaro
En Escena: Mar Galera y Adán Rodríguez
Vestuario y Caracterización: Lulo Producciones

SINOPSIS

“Estrella vive atrapada entre el mundo lógico y razonado de su maestra y el mundo emocionalmente gris de su madre, viuda desde que Estrella era un bebé.

Paseando entre esos dos mundos descubre junto a un árbol mágico a un ser extraño, un loquito vagabundo que dice que vuela, pero que en estos momentos no puede hacerlo porque su abrigo tiene unos agujeros. Estrella decide ayudarle a arreglar su abrigo, descubriendo con ello un nuevo universo. Un mundo mágico donde todo es posible, donde los hombres se convierten en pájaros, donde la razón y las emociones emergen en color, en música, en alegría. El mundo de la imaginación.

El ‘diablo’ a las puertas del Gran Teatro

Ha sido imitado hasta la saciedad desde que Tirso de molina escribiera aquel “Burlador de Sevilla“. Muchos lo han interpretado. Todos han añadido su chispa, su granito de arena para conseguir que sea uno de los personajes más internacionales del teatro de nuestro país. Tradición del Día de Todos los Santos durante décadas, llegando incluso a suspenderse en Madrid el resto de funciones habituales para centrarse en representarlo. A lo largo de la historia ha inspirado a autores como Molière y Lord Byron, aunque para nosotros el más reconocido es el de José Zorrilla. Con la llegada de la televisión, Paco rabal y Juan Diego, entre otros, se encargarían de acercarlo a los espectadores en aquel maravilloso “Estudio 1“.

Esta semana este ‘diablillo’ llega al Gran Teatro de Elche.

Hace poco más de un año, la Compañía Clásica de Comedias y el Centro de Cultura Contemporánea ‘L’Escorxador’ de la ciudad de Elche produjeron una particular versión del mito de Don Juan Tenorio, basado en el texto de José Zorrilla. Me ahorraré los curiosos detalles que me llevaron a formar parte de este inesperado proyecto, pero digamos que fue una de esas cosas que pasan porque sí.

El caso es que tras mes y medio y más de veinte ensayos, estrenamos. Durante un fin de semana sorprendimos al público y demostramos que es posible descubrir nuevos matices que, en definitiva, nos hacen más fácil entender las motivaciones de estos personajes. La Sevilla de los años 50 acoge la acción de la historia y el ritmo endiablado que adquieren algunas escenas nos sorprendió incluso a nosotros, acostumbrados a un clásico repleto de tópicos.

Este VIERNES 12 DE DICIEMBRE A LAS 21:00h. nos encontraréis sobre las tablas del Gran Teatro de Elche, con más fuerza que nunca y dispuestos a sorprenderos una vez más.

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Podéis adquirir las entradas en taquilla o a través de INSTANTICKET.COM

Seguro que conocéis la historia. Ahora dejaos sorprender, dejad que os la contemos como nunca antes os la han contado.

VIDEO PROMOCIONAL DE LA OBRA

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El Teatro de los héroes

Cuando 2014 acabe estaré en mitad de mi tercer año impartiendo teatro a personas con discapacidad, y lo más importante que he aprendido es que con ellos nunca dejas de aprender.

Si hace unos días hablaba sobre “El Principito” y sobre sus enseñanzas, hoy puedo decir que la relación con estos “principitos” y “principitas” también te enriquece y también crea “lazos” irrompibles. Al principio piensas que eres tú quien les está ayudando pero muy pronto descubres que ellos, sin darse cuenta, te están ayudando a ti a ser mejor persona.

Son los verdaderos héroes, los que no tienen miedo a nada, ni a reír, ni a llorar, ni a abrazar, ni a decir “te quiero”, ni a subirse a un escenario y emocionar a todo un auditorio.

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Hoy ha sido el día internacional de la discapacidad,
según Naciones Unidas.

Para mí, lo es cada día que trabajo con ellos.

Y seguimos adelante…


“El miedo es la mayor discapacidad de todas. Te paraliza más que estar en silla de ruedas.”
Nick Vujicic.

Sainetes solidarios

“¡Camarerooo! ¡Camareroo! ¡Una de sainetes!”

Así podría haber empezado una obra en la que llevaba trabajando algunos meses y que por fin ayer, ante cerca de 400 personas estrenamos con un éxito que las protagonistas no se imagaban cuando empezaron a ensayarla.

Esta aventura comienza antes del verano, cuando se dirigió a mi la actual presidenta de la asociación de mujeres “La Oropéndola” del municipio de Benejúzar. Que si les podía dar clases de teatro, me dijo. Que lo que les iba a dar era un taller de teatro completo y las iba a hacer estrenar en el Auditorio Municipal, le dije yo. Así que tras unas primeras clases centradas en ejercicios de inciación, risoterapia y expresión corporal, empecé a repartir el texto, y las participantes se empezaron a poner nerviosas. Casi la totalidad de ellas nunca se había enfrentado a algo así y el simple hecho de aprenderse el papel ya parecía una tarea sobrehumana. En verano descansamos. Les dije que no se dejaran el libreto, que se lo llevaran a la playa, a la montaña, donde fueran, y que en septiembre nos veíamos para dar el último empujón.

Pero ¡ay! que septiembre llegó y el texto no estaba aprendido…

Sin embargo seguimos adelante porque aunque les haya dado mucha caña, saben que siempre he confiado en ellas y así se lo hacía saber en cada ensayo.

Ayer fue un día de risas, nervios y movimiento de tripas para más de una. Como si fueran niñas, me las llevé al auditorio ya a mediodia para que almorzaran juntas y se desprendieran de lo negativo. Una trajo tilas, otras empezaron a ponerse el vestuario, otras no podían dejar de repasar el texto, y algunas hasta se pusieron a bailar.

A las 15h ensayo general. Nervios. NERVIOS. Tantos que no dio tiempo a ensayar toda la obra, debido a lo cual recibí miradas de “¿¡¡Y ahora qué!!?”. En ese momento a ti te entra un miedo malsano porque vas con el tiempo pegado y no has ensayado como tú querías, pero como eres el director te toca tranquilizar a tus actrices. Y además en el fondo sabes que los estrenos gozan de una energía especial.

Pues bien, a las 17h se alza el telón y mis queridas alumnas se sacan de la manga una actuación como no lo habían hecho nunca. Se lo creyeron por fin. Cierto es que se algunas se equivocaron, tuvieron lapsus, pero lo supieron llevar con tanta gracia y tanto buen humor que el público las apoyó en todo momento.

Quiero recordar que esta obra ha sido estrenada en una gala solidaria donde ha habido un par de actuaciones más y donde lo recaudado irá íntegramente a familias y niños con escasos recursos.

Y llega el momento de los agradecimientos aunque seguro que me dejo alguien:

  • A todas las integrantes de “La Oropéndola” (las que se quedaron por el camino también).
  • A Maise y Mely por haber confiado en mi, por ser unas trabajadoras incansables y por ser ejemplos a seguir.
  • A la gente de la banda de música por dejarme atravesar sus salas para entrar al auditorio cuando no llevábamos llave.
  • A Marcos y Salvador por llevarnos la escenografía.
  • Al ayuntamiento por la logística y la publicidad.
  • A Isa ¡¡por las fotos!! 🙂
  • A mi hermano Victor por aparecer como extra en la obra y ayudar desde primera hora de la mañana.
  • En definitiva a todos los que habéis hecho posible esta gala, y a los que colaboraron, tanto el público asistente como las personas con entradas de “fila cero”.

Maria José (Roch), Isabel, Irene, Fina, Mari Paz, Encarnita, Mely, Katy, Maite, Asun, Maria José (Cencerrado), Mari Carmen, y Maise, ha sido un placer haceros descubrir el maravilloso mundo del teatro. Daros las gracias es quedarme corto.

Ayer conquistasteis al público pero a mí no hacía falta que me conquistaseis. Lo lleváis haciendo desde el primer día.

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De catarsis, zorros y rosas

A mí me han enseñado que esto del teatro va de crear vínculos. Catarsis. Fenómenos por los cuales, “los espectadores consiguen una purificación emocional, corporal, mental y espiritual.”

Vínculos, lazos, magia. Magia que sólo puede estar al alcance de quienes domestican el alma. Si ya es difícil conseguirlo sobre un escenario, en la vida real estamos tan ocupados que podemos llegar a olvidarlo.

Podría deciros de memoria muchas frases al hilo de esto, pero en lugar de eso os dejo con un fragmento que las contiene todas, y que pertenece a lo mejorcito que se ha escrito jamás.

Lecciones para el corazón. Lecciones para el alma. Lecciones para la VIDA.


“Fue entonces cuando apareció el zorro:

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– Buen día – dijo el zorro.
– Buen día – respondió cortésmente el principito, que se dio la vuelta pero no vio a nadie.
– Estoy aquí – dijo la voz –, bajo el manzano…
– ¿Quién eres? – dijo el principito. – Eres muy bonito…
– Soy un zorro – dijo el zorro.
– Ven a jugar conmigo – le propuso el principito. – Estoy tan triste…
– No puedo jugar contigo – dijo el zorro. – No estoy domesticado.
¡Ah! perdón – dijo el principito.
Pero, después de reflexionar, agregó:
– ¿Qué significa “domesticar”?
– ¿No eres de aquí – dijo el zorro –, qué buscas ?
– Busco a los hombres – dijo el principito. – ¿Qué significa “domesticar”?
– Los hombres – dijo el zorro – tienen fusiles y cazan. ¡Es muy molesto! También crían gallinas. Es su único interés. ¿Buscas gallinas?
– No – dijo el principito. – Busco amigos. ¿Qué significa “domesticar”?
– Es algo demasiado olvidado – dijo el zorro. – Significa “crear lazos…”
– ¿Crear lazos?
– Claro – dijo el zorro. – Todavía no eres para mí más que un niño parecido a otros cien mil niños. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro parecido a otros cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo. Yo seré para ti único en el mundo…
– Comienzo a entender – dijo el principito. – Hay una flor… creo que me ha domesticado…

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– Es posible – dijo el zorro. – En la Tierra se ven todo tipo de cosas…
– ¡Oh! no es en la Tierra – dijo el principito.
El zorro pareció muy intrigado:
– ¿En otro planeta?
– Sí.
– ¿Hay cazadores en aquel planeta?
– No.
– ¡Eso es interesante! ¿Y gallinas?
– No.
– Nada es perfecto – suspiró el zorro.
Pero el zorro volvió a su idea:
– Mi vida es monótona. Yo cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen, y todos los hombres se parecen. Me aburro, pues, un poco. Pero, si me domesticas, mi vida resultará como iluminada. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los demás. Los otros pasos me hacen volver bajo tierra. Los tuyos me llamarán fuera de la madriguera, como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves, allá lejos, los campos de trigo? Yo no como pan. El trigo para mí es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. ¡Y eso es triste! Pero tú tienes cabellos color de oro. ¡Entonces será maravilloso cuando me hayas domesticado! El trigo, que es dorado, me hará recordarte. Y me agradará el ruido del viento en el trigo…

El zorro se calló y miró largamente al principito:
– Por favor… ¡domestícame! – dijo.
– Me parece bien – respondió el principito -, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas.
– Sólo se conoce lo que uno domestica – dijo el zorro. – Los hombres ya no tienen más tiempo de conocer nada. Compran cosas ya hechas a los comerciantes. Pero como no existen comerciantes de amigos, los hombres no tienen más amigos. Si quieres un amigo, ¡domestícame!
– ¿Qué hay que hacer? – dijo el principito.
– Hay que ser muy paciente – respondió el zorro. – Te sentarás al principio más bien lejos de mí, así, en la hierba. Yo te miraré de reojo y no dirás nada. El lenguaje es fuente de malentendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca…

Al día siguiente el principito regresó.
– Hubiese sido mejor regresar a la misma hora – dijo el zorro. – Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, ya desde las tres comenzaré a estar feliz. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. Al llegar las cuatro, me agitaré y me inquietaré; ¡descubriré el precio de la felicida ! Pero si vienes en cualquier momento, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón… Es bueno que haya ritos.
– ¿Qué es un rito? – dijo el principito.
– Es algo también demasiado olvidado – dijo el zorro. – Es lo que hace que un día sea diferente de los otros días, una hora de las otras horas. Mis cazadores, por ejemplo, tienen un rito. El jueves bailan con las jóvenes del pueblo. Entonces el jueves es un día maravilloso ! Me voy a pasear hasta la viña. Si los cazadores bailaran en cualquier momento, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.

Así el principito domesticó al zorro. Y cuando se aproximó la hora de la partida:
– ¡Ah! – dijo el zorro… – Voy a llorar.
– Es tu culpa – dijo el principito -, yo no te deseaba ningún mal pero tú quisiste que te domesticara.
– Claro – dijo el zorro.
– ¡Pero vas a llorar! – dijo el principito.
– Claro – dijo el zorro.
– ¡Entonces no ganas nada!
– Sí gano –dijo el zorro – a causa del color del trigo.
Luego agregó:
– Ve y visita nuevamente a las rosas. Comprenderás que la tuya es única en el mundo. Y cuando regreses a decirme adiós, te regalaré un secreto.

El principito fue a ver nuevamente a las rosas:
– Vosotras no sois de ningún modo parecidas a mi rosa, no sois nada aún – les dijo. – Nadie os ha domesticado y no habéis domesticado a nadie. Sois como era mi zorro. No era más que un zorro parecido a cien mil otros. Pero me hice amigo de él, y ahora es único en el mundo.

Y las rosas estaban muy incómodas.
– Sois bellas, pero estáis vacías – agregó. – No se puede morir por vosotras. Seguramente, cualquiera que pase creería que mi rosa se os parece. Pero ella sola es más importante que todas vosotras, puesto que es ella a quien he regado. Puesto que es ella a quien abrigué bajo el globo. Puesto que es ella a quien protegí con la pantalla. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté (salvo las dos o tres para las mariposas). Puesto que es ella a quien escuché quejarse, o alabarse, o incluso a veces callarse. Puesto que es mi rosa.

Y volvió con el zorro:
– Adiós – dijo.
– Adiós – dijo el zorro. – Aquí está mi secreto. Es muy simple: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.
– Lo esencial es invisible a los ojos – repitió el principito a fin de recordarlo.
– Es el tiempo que has perdido en tu rosa lo que hace a tu rosa tan importante.
– Es el tiempo que he perdido en mi rosa… – dijo el principito a fin de recordarlo.
– Los hombres han olvidado esta verdad – dijo el zorro. – Pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa…
– Soy responsable de mi rosa… – repitió el principito a fin de recordarlo.”